sábado, 3 de marzo de 2012

NAZARENOS


¿Has soñado alguna vez con vestirte de nazareno? ¿Te has visto la noche de antes de la salida con tu cofradía en la intimidad de tu habitación con la túnica colgada? ¿Has tenido el miedo metido en el cuerpo con el tiempo que haría la tarde de tu salida?

Sueña, mira, tiembla y disfruta de cada día en el que la túnica se va preparando, cuando te vuelves a vestir de gala en tu casa, con el ritual de toda la vida, con la ceremonia de siempre, cuando las manos arrugadas por el tiempo ciñen el fajín  a tu cintura; cuando esas manos amables reparten el vuelo del que es como el traje de tu vida, aquel que tan solo se pone una vez al año, pero con el que sueñas muchas noches de invierno, de cuaresma, de insomnio cofrade en el que se convierten las noches de la víspera de lo anhelado.


Y el rito se repite, y se vuelve mítico, pero en algún momento de tu vida cambia, porque sin darte cuenta en ese momento mágico de vestirte de nazareno, te acompañan nuevas personas, personas importantes en tu vida que salen por el mismo umbral de la casa de siempre vestidos contigo de nazarenos, vestidos de luz que ha de alumbrar el camino de la Pasión del que todo lo puede, del Jefe de Cielo y Tierra. Y esas personas van aumentando hasta cumplir uno de los sueños del nazareno, que no es otro que verse rodeado de su casa, de su familia, con un mismo destino, con el mismo horizonte, con la misma mirada puesta en Sus manos llenas de tensión.


¿Has soñado alguna vez verte rodeado de los tuyos vestidos de nazarenos? Sueña, que soñar es hermoso, cumple tu sueño y vívelo, hazte acompañar de los tuyos para ese momento tan esperado, rodéate de ellos porque cuando veas a un nazareno al que los pies se le enredan en la túnica no será por las prisas de llegar pronto junto a Él, sino que será de la emoción de ver que a su lado, junto a él, camina un pequeño nazareno que va a vivir su primera estación de penitencia. Pero además sueña, porque algún día, pronto ese ángel que revoloteará  por el canasto la próxima semana santa ya ha empezado hacer su primera estación de penitencia junto  a la Rosa más hermosa que puede acompañar al Señor. Sueña, porque los sueños son hermosos y además en algunas ocasiones se cumplen.

2 comentarios :

  1. Qué bonito Manuel. Es precioso vestirse de nazareno, una experiencia que solo valoramos unos pocos. Y es maravilloso poder compartirlo con tus familiares, mirar hacia atrás o hacia delante y ver como camina junto a ti alguien de tu familia.
    En mi casa ya empiezan a revolotear las túnicas, impacientes por salir a la calle un año más...

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  2. Benditos sueños hermano, nada hay más hermoso que verlos con ese brillo y esa luz en su mirada esperando a poder salir con su túnica, con su hermandad, alumbrando a su Señor...
    Una vez más grande, muy grande Manuel...

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