domingo, 8 de abril de 2018

EL TIEMPO QUE SE VA


Se ha ido otro año, con el, se nos va el tiempo, la luz, y nos deja ese sabor amargo de un chocolate puro. 
El calor, el dulzor que paladeamos estos días del gozo, tornan en zozobra al comprobar, que falta aún, más de un año, para tener esa sensación única e irrepetible del que espera todo un año para ser parte de la Pasión.
He sentido cuando llegaba, la felicidad de una luz morada caminando por la niña de mis ojos, Te he visto pasar, dándome cuenta que ya el que pasa es más joven que el que lo ve pasar.
La voz de un niño me quebró el alma, cuando te dejaba ir Cautivo, por una Ciudad, que creo que aún no sabe apreciar lo que algunos de sus ciudadanos trabajan por su Semana Santa, no sólo este día.
La Salud, salió a la calle, y deseaba que la fuera derramando, como cuando ese antiguo camión de riego baldeaba las calles, a raudales. La Salud, es algo que debería cogerse a puñados cuando pasa por tu lado, y llenarte los bolsillos para cuando haga falta, incluso para vaciarlos en manos de otros que estén faltos de ellos, y que a lo mejor no creen, o no salen a buscarla, pese a que Ella se pasee cada Domingo de Ramos regalándola con su mirada.
Vi, pasar la vida un día, en el que me pareció estar perdiendo parte de mi sangre cofrade.Me pareció que se nos iba de las manos, de la retina que guarda la memoria, un día que se me quedó vacío, perdido, como si te quitarán una etapa de tu vida, cuando está solo dura una semana.
Me cambio la forma de percibir la Semana Santa, un Martes, cuando me convencí, que he estado buscando y ocupando un sitio que no me pertenece, que no es, donde debo estar. En el que he disfrutado aprendiendo de maestros, pero  no es mi sitio en la cofradía, ni en esta, ni en ninguna. Por todo este tiempo de confianza GRACIAS.   
Y llegó el momento cuando la semana iba mediada en el que todo volvió a tener sentido, un capirote, una túnica, unas manos amarradas, una mirada llena de Bondad, que me hace replantearme la vida cuando la cruzo con El que manda, con el verdadero Jefe de todo esto. Veintiséis estaciones de penitencia a Tu lado, veinticinco años de hermano, una vida cofrade volcada en esa mirada que se escapa por el costero de la derecha. Bondad infinita, tarde de plegarias, de peticiones y súplicas, de gracias derramadas, de una respiración profunda, que dá salud, y la seguirá dando porque ya lo ha demostrado, que cuando el Jefe se pone a mandar, no hay quien se ponga por medio, ya lo verás Fran.
Pasada la mitad de la semana tocaba ahora vivirla de otro modo, con las mías,con las que nunca fallan, mis angelitos de Triana, y la que me regala cada primavera, y sentí el silencio en Triana, y llore con su Caída, y me traspaso en su camino del Calvario, y descubrí que la Esperanza está ahí, siempre, para que te la encuentres de frente y le hables y le des las gracias por estar, solo por estar y saber que está.
Se me ocurrió, cambiarme de época y volver al XIX y me encontré en una plaza con ese tiempo, con esa música que puede ser la banda sonora de una época, y tras ese me volví caminando, solo, con esa música que se oía más allá de la plaza, más allá de las calles, más allá de la noche, más allá del tiempo, más  allá de la vida, más allá ...
Por eso el tiempo pasa cada vez que pasa una nueva semana de tu vida, mi vida.

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