domingo, 15 de febrero de 2015

Tan solo unas horas...

Cuando tan solo faltan unas horas, para que llegue el gozo de la ceniza, se abre ante mí de nuevo, una Luz cegadora, que brilla como la Bondad de Dios. Tan solo faltan unas horas, para que llegue esa cuaresma y nos traiga el recuerdo de nuestro primer encuentro, que guarda tanta similitud con otro encuentro, y que encierra entre cuatro pequeñas paredes tantas y tantas semejanzas, que se me antoja que el gozo es mayor para quienes sufren, sabedores de que algún día todo saldrá a la luz.
Un encuentro breve de hace algo más de un año, quedo, silente, susurrante, conmovedor, al encontrarte frente a frente de esa manera con la que te miman, lejos de tumultuosas miradas, ansiosas de conocerte. Ya eres público y notorio para regocijo de los que te conocíamos, has podido ver la luz, y de que manera, siendo el centro, el eje.
Nuestro encuentro fue ahora mas dichoso, dos miradas mas se clavaron en tu espalda, pero dos besos volaron al aire para cerrar esas heridas, dales Luz, eres otra Bondad con zancada poderosa y mirada tierna.

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