lunes, 28 de abril de 2008

En una mañana de primavera sevillana, el sol iluminó su camino hecho de devoción...

¡Como estaba Sevilla ayer!, no se cabía, fue un día precioso y con mucho sabor, las calles estaban llenas de gente esperando ver, el solemne traslado de las imágenes de mi querida hermandad del Gran Poder.

Fue un día de esos que nunca se olvidan, y a mi por dos motivos,el primero porque era la primera vez que veía junto con mi hija Candela y mi mujer al SEÑOR de Sevilla y a su bendita Madre del Mayor Dolor y Traspaso, pasear por las calles de esta Mariana ciudad.

Y el otro porque tuve el honor de portar sobre mi modesto y humilde hombro, a la Santísima Virgen del Mayor Dolor y Traspaso,dentro de la Basílica y hasta la puerta de salida,fueron unos momentos maravillosos, ¡qué sensación! Es algo que no se puede describir si no lo vives.

En esos momentos me acordé de mis amigos cofrades y que son tan buena gente de verdad... (Manuel, Marce, Pastor, Javi Mesa, Chefo, Ernesto...)

GRACIAS SEÑOR por regalarme esta maravillosa mañana de la primavera sevillana y por regalarme tantos momentos de emoción.

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